25/7/14

Las bibliotecas también evolucionan.

¡Hola a todos!

Al teclado Fran. Estos días me he estado acordando un montón de un lugar que, seguro, a todos nos ha traído de cabeza en algún momento: las bibliotecas. Sí, ese lugar al que parece que últimamente sólo se va a ligar pero que muchos también lo usamos para ir a estudiar para los exámenes. Y pensando, me he dado cuenta de que son mucho más que simples lugares para poder estudiar tranquilamente (a veces ni eso), por lo que he pensado en hacer un repaso de la historia de las bibliotecas.

Desde épocas inmemoriales, se ha tenido la necesidad de registrar numerosos acontecimientos  que han ido teniendo lugar en la vida del ser humano, y no siempre se ha hecho sobre el papel ni con palabras, aunque sí han tenido, en cierto modo, la misma finalidad. Esto ocurre con las cuevas de Altamiras, que, según se cree, lo que comenzó como un simple rito religioso para conservar la abundante caza se ha convertido en una gran biblioteca natural en la que podemos estudiar una sociedad cuyas formas de vida son muy distintas a las de hoy día, llena de pinturas que funcionan como libros para saber a qué se dedicaban los hombres de aquellos tiempos.



Más adelante en el tiempo, se empezó a escribir sobre tablillas de arcilla, donde ya no se pintaba, si no que se empezó a desarrollar la escritura cuneiforme, en las que ya se empezaban a recoger datos útiles para la sociedad como lo son el número de ganado que tenían, el número de habitantes de cada aldea, la producción de los campos, e incluso ya podíamos encontrar ahí algunas tablas que hablaban de magias, gramática e incluso algunas ciencias. Se forma así la primera biblioteca conocida: el Palacio Real de Asurbanipal con unas 22.000 tablillas.

Otra biblioteca muy importante es la Biblioteca de Alejandría, en Egipto, la cual tiene una larguísima historia por los numerosos papiros y pergaminos que escondía en su interior. La pena es que la mayoría (si no todos) los manuscritos que había dentro se perdieron en un gran incendio que hubo. Es en esta época, siglo III a. C. más o menos, cuando los documentos ya empiezan a estar organizados según sus temáticas, según sus ramas del saber para un acceso más rápido y acercándose cada vez más al modelo actual de archivos.


Y ya a partir de aquí, las bibliotecas han mantenido más o menos esta esencia hasta el día de hoy, aunque he de puntualizar que últimamente hemos desarrollado un nuevo modelo en el que, por ejemplo, se han instalado estanterías llenas de libros para la libre lectura en lugares públicos como cafeterías o restaurantes pequeños. Del mismo modo, he llegado a ver en las playas carritos como los de los vendedores de helados alquilando libros para fomentar un modo distinto de lectura. Quién sabe, quizás a partir de ahora pensaremos más en dejar de lado las bibliotecas convencionales para echarnos a leer a la calle.


Por supuesto, entre todo esta evolución superficial que yo he escrito hay un montón de historia más, como puede ser las personas que podían entrar a ellas y las que no, cómo acceder a esas informaciones, modo de hacerlo, lo que eso significaba, en fin... un mundo en el que tendríamos que escribir un libro para poder abarcarlo todo. Pero, ¿no os parece muy interesante la forma en que las bibliotecas han ido evolucionando en cuanto a lugar de lectura o aprendizaje, finalidad y modos de usarla, así, a grandes rasgos? A mí al menos sí que me lo ha parecido, y por eso he escrito este artículo. Si alguien quiere comentar algo, o añadir o corregir algo puede hacerlo mediante un comentario respetando la opinión de los demás lectores y lo contestaré tan rápido como pueda.

Muchísimas gracias por vuestro tiempo.

Un saludo y abrazo a todos,

Fran.

2 comentarios:

  1. Me ha parecido un artículo muy interesante, sobre todo la parte más "antigua" por decirlo de algún modo.

    Eso que comentas de las bibliotecas en la playa la vi yo hace un par de días que estuve por Benidorm. Había mucha gente leyendo. Muy interesante la verdad.

    Por último, ahora hay ya ciertas bibliotecas que están empezando a experimentar con el formato digital. Veamos como lo mueven , porque puede ser muy interesante.

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    1. ¡Gracias por tu comentario, Carmelo! Sí, muy cierto eso que dices sobre el formato digital. A mí personalmente no me termina de convencer, pues soy más de "libro en mano", como se ha hecho toda la vida. A ver qué tal sale esa nueva forma de lectura :).

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